Trucos diarios para cuidar nuestro cabello.

 

Como ya habíamos prometido, continuamos con los trucos para dejar nuestro cabello como siempre lo hemos soñado, así que a por ello.

¿Cambiar de champú?

N°6  Otra creencia común que te puede jugar alguna mala pasada: cambiar de champú “para que el cabello no se acostumbre”. Esta convicción de que el cabello se puede volver inmune a los beneficios de un mismo champú es errónea. La verdad es que no hay evidencia científica que pruebe esta idea. Si nos ponemos a hablar desde un punto de vista biológico, el pelo (la fibra capilar) no tiene vida, por eso, no duele cuando lo cortamos, y es por esta razón por la que no es posible que se acostumbre a algo. Es por ello que es sólo nuestra percepción de cómo el cabello responde a un producto conocido o a uno nuevo. Por eso, si te funciona, no lo cambies.

 

Un aceite, por favor

N°7  Las mascarillas y los acondicionadores ayudan pero, los tratamientos que consiguen reparar el cabello sin necesidad de cortarlo son los aceites.  Si eres esclava de los secadores o de las planchas, o si tu cabello se ha estropeado a causa de los tratamientos químicos, es hora de pensar en los aceites. Un cabello sano empieza en la raíz, esta es la parte más sana del cabello, que se vuelve más deshidratado cuanto más lejos está del cuero cabelludo. El aceite restaura el contenido de cada fibra capilar haciendo que cada una se vuelva translúcida de nuevo, produciendo ese maravilloso brillo que lucen el cabello sano. ¿Sabes cuál es el modo de aplicación de los tratamientos en aceite? Pues simple, dos veces por semana, mechón a mechón y dejándolo actuar de 20 minutos a varias horas según sea tu tiempo. Ah esto puedes potenciar su efecto añadiendo alguna fuente de calor como un secador, una envoltura de film o una toalla caliente. Existe otra alternativa como embadurnar tu cabello (de medios a puntas) en aceite de oliva, recogerlo en un moño y dejarlo actuar toda la noche. Después, lava con normalidad.

 

No aclares del todo

N°8  Bueno. Damos por hecho que conoces la importancia de aplicarse la mascarilla una o dos veces por semana, pero puede que lo hagas rápido y sin dejarla actuar el tiempo suficiente. Es de suma importancia que, siempre que se pueda, le permitas actuar más tiempo del habitual, sobre todo en verano, que es cuando el cabello está más reseco. Lo recomendable es entre 5 y 20 minutos y debe hacerse tras el lavado, después de secar el cabello con una toalla y sin desenredarlo, extendiéndola mechón a mechón y aplicando calor con un film transparente o con una toalla caliente húmeda. Y si nos vamos  a la playa o a la piscina después, apunta otro truco: no te aclares del todo el cabello y deja algo de mascarilla para que haga de barrera e impida que el cloro penetre directamente.

 

Saber elegir

N°9  La salud de tu cabello depende mucho de la calidad y del tipo de productos que uses. De ahí que sea fundamental saber el estado en el que se encuentra tu cuero cabelludo y tu melena para poder elegir correctamente el champú que necesita. Para saberlo, puedes llevar a cabo una comprobación muy sencilla pero muy eficiente: abre una raya en tu cuero cabelludo y observa su color. Si el color es rosado, está sano (con lo cual puedes usar un champú normal en función del resultado que quieras elegir. En cambio, si el cuero cabelludo tiene un color opaco o grisáceo, posiblemente tengas un problema de riego sanguíneo y de cabello seco. Y si es un color amarillento, son indicios de tendencia grasa. Elige en estos dos casos un champú específico para cada problema.

 

¿Seguro que es graso?

N°10  Tener un cabello fino que con el paso de las horas pierde la frescura del lavado nos puede inducir a error y hacernos pensar que tenemos un cabello graso y utilizar un champú purificante que puede que no necesites. Y es que es bastante habitual confundir la grasa con hiperidrosis. Pero también es muy simple despejar la duda, poniendo un trocito de pañuelo de papel sobre la raíz para que se impregne. Una vez que se haya secado ese papel, si aparece una mancha amarillenta, es grasa. De no ser así, es un exceso de sudoración, y por tanto, no deberías tratarlo como un exceso de grasa ni usar champús purificante o específico para cabello graso.

Hasta aquí hemos llegado por hoy, pero eso no dice que a su fin.

El próximo mes continuaremos con los últimos 5 consejos no te los pierdas en Dispel, porque para nosotros, tu eres nuestra prioridad.