Cada vez cuidamos más la salud de nuestro pelo y eso se traduce en una inversión mayor en productos nutritivos para prevenir daños mayores.

Cambio en el Mercado

Hasta hace no mucho tiempo, cuando pensábamos en el uso de un acondicionador o de una mascarilla capilar, pensábamos en reparar unos daños ya existentes -como las puntas abiertas o el cabello quebradizo-. Pero en 2020, hemos sido testigos de un cambio en este tipo de productos, que cada vez más a menudo se enfocan a hidratar el pelo y no a restaurarlo.

 

Nos hemos dado cuenta de que es mucho más conveniente prevenir que curar y de que es más sencillo nutrir una melena para que se mantenga saludable antes que esperar a que los signos de deterioro ya hayan aparecido y sea mucho más difícil arreglar la situación (acabando muchas veces por cortar por lo sano, literalmente). Las marcas de cosmética se han dado cuenta, y por eso podemos encontrar cada vez más productos en el mercado enfocados a hidratar y no tanto a reparar.

 

No son pocas las firmas que han empezado a lanzar productos cuyo objetivo es hidratar el pelo, champús y acondicionadores, aceites nutritivos y protectores en spray. Enfocarnos en realizar una nutrición localizada en las zonas secas de la melena es una gran herramienta para cuidar nuestro cabello. Ya son muchas las marcas que nos confirman que, efectivamente, han notado un cambio en la demanda de los consumidores, y es por este motivo que están cambiando los objetivos se sus productos.

 

Hidratar en lugar de reparar

Pensemos, cuando hablamos de reparar, nos enfocamos en cabellos dañados, es decir, que tienen poca elasticidad (cuando se estira un cabello, no vuelve a su estado natural, se rompe), para lo que necesitamos alimentarlos con proteína.

 

En cambio, cuando hablamos de hidratar, nos enfocamos en aquellos que necesitan agua, el cabello no se rompe, no necesita repararse sino hidratarse, con lo cual necesitamos aportar agua con productos o ingredientes. Por lo tanto, la nutrición es el paso anterior para poder evitar un posterior deterioro que haya que solventar, ya que, si un cabello está deshidratado y no se le aporta el agua que necesita, puede secarse, con lo cual comienza a perder elasticidad y termina por romperse y necesitar reparación.

 

Si no tenemos muy claro en cuál de estos dos puntos se encuentra nuestra melena, existen dos pruebas para poder comprobarlo por nosotras mismas. Para saber si te falta elasticidad (y por lo tanto necesitas restaurarlo): “Usando ambas manos, sujeta un cabello por la raíz y las puntas; estira suavemente y suelta el cabello, si se estira fácilmente y vuelve a su longitud original, tiene muy buena elasticidad y puedes mantener tu rutina de cuidado; si se queda ligeramente estirado, tiene una elasticidad media; y si se rompe o se queda estirado, tiene poca elasticidad y necesita reparación.

 

Por otro lado, para hacer una prueba de porosidad (falta de nutrición), carda un mechón de cabello con los dedos, si se carda fácilmente y no se puede desenredar con las manos, significa que tenemos el cabello poroso y necesita hidratación. Además, también hay otros factores a tener en cuenta a la hora de determinar qué tipo de producto necesitas, como cuántas veces te lo lavas a la semana o el uso de herramientas térmicas (imprescindible emplear un protector para no deshidratar la fibra capilar).

 

Para finalizar

En conclusión, sabemos que se debe nutrir la melena para evitar una posterior reparación pero, ¿cómo evitar la deshidratación? hay diferentes agentes que pueden producir una indeseada sequedad, como “la sal, el cloro de las piscinas, el viento, los humos, el sol y también rutinas personales como no beber agua (además de la piel, también se nota en el cabello) y agresores químicos como las herramientas térmicas o las decoloraciones“. De todos modos, aplicar un producto nutritivo en nuestro cabello nunca será mala idea si queremos mantener su salud.

 

Así que ya sabes, vístanos en Dispel y recuerda que tenemos todas las herramientas para hacer de tu cabello todo lo que tú desees.